jueves, 7 de mayo de 2015

Ambivalencias de un marica patriarcal


Sé como Beyoncé,
mi modelo de mujer,
con sus medias, sus enseres,
sus callazos en los pies,
la horma de su zapato,
su piel como una pared.

Yo tengo grandes amigas,
inteligentes, lo sé,
no son ni con eso nada
mujeres como hay que ser.

Aunque yo naciera tío
de comerme un buen pincel
reconozco en un instante
la mujer que es muy mujer:

Tiene las tetas muy grandes,
el culo grande también,
por supuesto muy ceñida
y con tacón ha de ser.

Con una larga melena,
larga bien larga y con brillo,
maquillaje por un tubo
y enseñándome el ombligo.

Mucho escote muy abierto,
todo brillito y glamour,
la mujer que con dinero
compras en el Carrefour.


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viernes, 1 de agosto de 2014

Hoy

Un primero de agosto no es día para recibir noticias.
Un primero de agosto no es día sin aeropuertos ni autopistas.
Un primero de agosto no cuenta en el calendario
porque la "a" de agosto huyó del abecedario.






jueves, 29 de mayo de 2014

Más blanco no se puede

Un mechón de mi cabello, blanco, aún conservo para ti. Blanco como todos los blancos de antes y de después. Blanco de cada vez más cerca de la tierra, más universal, menos mío ni de nadie ni, en realidad, de ti.








miércoles, 2 de abril de 2014

El timo del mito

Mitomanía, mito y manía. Manía al mito es lo que tengo, y a la mitomanía y al mitómano.

Mito: mitificado, adorado, admirado, venerado, deseado, que se engrandece ante las multitudes, que mueve masas y vive de la adulación constante, autocomplaciente, lleno de sí mismo, se mira, se escucha y también se venera. Mitómano: acrítico, que empeña su oro para disfrutar del vellocino, recorre el mundo para ver a su ídolo, compra camisetas, discos, va a los estrenos o visita el estadio y compra la foto robada al chroma. Mitomanía: estupidez comprada y vendida. Messi, Cristiano, Alonso, Nadal... musculados millonarios casi analfabetos. Madonna, Bono, Justin... músicos comprometidos con su cuenta corriente.

Hala, id a comprar entradas de los Rolling por doscientos euros.


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miércoles, 12 de marzo de 2014

Volver a casa andando resulta tan reconfortante a veces que al final prefieres no llegar


Ando pensando en mis cosas, contenta porque no me ha llovido, porque he movido el culo y porque me esperan una cena y un sofá suculentos. Y en eso, se cruza conmigo una mujer, que a lo mejor tiene mi edad, o quizá menos, pero que es una "señora". En realidad yo no la veo, solo siento que alguien, como tantos otros antes, se cruza en mi camino. En el preciso instante en que nos cruzamos, oigo: “No, yo es que ahora tengo oración”. Al grupo de oración, pienso yo, madre mía... De pronto, y sin ya verla, visualizo a la “señora” al completo: va pegada a unos cascos blancos iPod enchufados al móvil que lleva en la mano, del antebrazo cuelga un bolso de asas, probablemente de marca, lleva el pelo liso plancha recogido en una coleta porque llueve, chaqueta ajustada en tono crudo y taconcitos, que imponen a su modo de andar el balanceo típico de pija entaconada, ese estilizado efecto rebote de jirafa con un leve retroceso que en vez de elegante resulta patoso. Sigo andando, asombrada de mi capacidad de visualizar a alguien a quien no soy consciente de haber visto, rollo Criminal minds, de cómo una frase mágica me ha atrapado y me ha otorgado poderes.

Estoy llegando a casa, y aún ensimismada en mis deleitados pensamientos, veo que caminan hacia mí dos señoras mayores. Si andaran una al lado de la otra ocuparían la acera entera de lo grandes que son, pero mantienen cierta distancia entre ellas. Por su aspecto pienso, novias ancianas, pero a medida que nos aproximamos me voy dando cuenta de que son casi idénticas, una con el pelo blanco, de unos 75 años, y la otra, la joven, de unos 70, negro. Mi teoría lésbica se desmonta y pierdo interés, pero cuando estoy a punto de cruzarme con ellas, la más mayor le dice a la otra “Ahora una pajilla y a dormir”. Me encantan, la frase y la vieja, es el contrapunto que necesito para olvidarme de la facha de auriculares blancos que corría ajirafada hacia el grupo de oración.



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